Bugaba, el lugar de la lanza, es un ensayo investigado por Milagros Sánchez Pinzón (del Semanario educativo Culturama) en el cual se presentan de manera suscinta fenómenos geológicos, geográficos, históricos, agropecuarios y otros temas que permiten una aproximación a la realidad del territorio bugabeño; dimensionando paralelamente el potencial de sus recursos humanos y naturales. Este trabajo monográfico está dirigido a todo público y pretende ser fuente de educación, conocimiento y valoración de nuestra tierra y nuestras raíces. (Costo B/.3.50)
En un mundo donde el presente es cada vez más efímero e inquietante, conocer lo nuestro y sus posibilidades, representa una alternativa eficaz y una herramienta indispensable ante los radicales y erráticos cambios que definirán inexorablemente la sociedad futura; la memoria histórica se convierte entonces, en una clave para comprender el presente y ayudar a forjar el porvenir.
EL DISTRITO DE BUGABA
Bugaba es un distrito de contrastes y esplendores, su variada naturaleza, su profunda historia y la nobleza de su gente modelan un paisaje heterogéneo recreado por el espíritu de trabajo de una población cuyo esfuerzo tesonero, ha inscrito esta tierra en una plataforma de grandeza y desarrollo.
Caída de agua sobre el río Brazo de Gariché, conocida como Los Mellizos, pues existe otro chorro a pocos metros de distancia. Altitud 1,000 metros, en caserío de Bella Vista, corregimiento de Santa Rosa. (Foto: Milagros Sánchez Pinzón)
Físicamente este distrito presenta una superficie de 884.3 kms.2, constituido por tierras bajas, medias y altas, influidas por la dinámica del Barú, volcán emplazado al norte del distrito. Bugaba tiene una forma alargada e irregular que se extiende desde los 80 metros de altitud, en el sur, hasta alcanzar las complejas formaciones volcánicas que se levantan hasta los 3 475 metros, en la cima del volcán Barú y algunos cerros de menor elevación: Cerro Picacho (2 986 m.), Cerro Pelón (2 679 m.), Cerro Catalina (2 638 m.), Cerro Totuma (2 625 m.), Cerro Bajo Frío (2 400 m.) y Cerro Punta (2 375 m.). Las tierras medias del Distrito, con colinas y estribaciones de piedemonte, constituidas básicamente por acción volcánica y sedimentaria, conforman un relieve muy accidentado en toda la zona central bugabeña, con pronunciadas y escarpadas pendientes. Las tierras bajas bugabeñas, emplazadas al sur del distrito, limitan con el distrito de Alanje. Aquí, el relieve es suavemente ondulado y llano, con débiles pendientes hacia el sur y hacia el oeste. La mayoría del territorio bugabeño es agropecuario, lo cual implica que casi toda su cubierta vegetal y edáfica refleje perturbaciones culturalmente inducidas. Las características climáticas envuelven a Bugaba, como al resto del país, en un régimen estacional binario pero con marcadas diferencias originadas por la situación altitudinal. De esta condición geográfica surgen dos climas bien definidos: el clima templado muy húmedo de altura (Cfh) y el clima tropical húmedo (Ami). El clima Cfh es típico de las tierras altas, con elevaciones superiores a los 1 400 metros; presenta abundantes precipitaciones que oscilan entre los 4 000 y 6 000 milímetros anuales y temperaturas que fluctúan desde los 10º C, en la cima del Barú, hasta los 24º C, en Volcán y sus alrededores. El clima Ami cubre las tierras medias y bajas del distrito, manifiesta abundantes precipitaciones que alcanzan hasta los 4 500 mm. anuales, con temperaturas medias superiores a los 18º C durante todo el año. Ambas tipologías climáticas están sujetas a una estación seca que se extiende de enero a abril y a una estación lluviosa que se desarrolla de mayo a diciembre.
Hermosa heliconia color naranja abundante en el Humedal Lagunas de Volcán, en la comunidad del mismo nombre a más de 1,200 metros de altitud. (Foto: Milagros Sánchez Pinzón)
Es difícil establecer cuándo ocurrieron los primeros asentamientos humanos en estas tierras, quizás este hecho se remonta de forma imprecisa a los desconocidos tiempos prehistóricos. Tal vez, hace más de 2800 años antes del presente (800 a.C.), grupos paleoindios procedentes de América Central se instalaron en estos suelos chiricanos. El historiador chiricano Alberto Osorio, en la obra Chiriquí en su Historia, 1502-1903, señala que al arribo de los españoles a tierras chiricanas se encontraron grupos diversos como los changuinas, doraces, dolegas, zuríes, borucas, guaimíes y otros. Todos estos grupos se localizaban, según las crónicas recogidas por Osorio y otros estudiosos, al noroeste de la actual República de Panamá, en especial en los territorios de Chiriquí y Bocas del Toro, provincias que antaño formaron parte de la Gobernación de Veragua, instaurada por la Corona española en el período colonial.
Petroglifo ubicado en Sitio Barriles, testimonio pétreo de la presencia prehispánica en la zona de Volcán. (Foto: Milagros Sánchez Pinzón)

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