SHARASHKA, LA PRISIÓN DE LOS GENIOS…

Sergey Korolyov, el ingeniero que desarrolló las naves Soyuz; Nikolay Timofeev-Ressovsky, genetista pionero; Leonid Ramzin, inventor prodigio; Aleksandr Solzhenitsin, Nobel en literatura; Andrei Tupolev, creador de una serie de aviones y muchos otros científicos, tuvieron algo en común: fueron encarcelados en un campo donde, encadenados a tableros de diseño o laboratorios, se les encomendó la tarea de desarrollar tecnología bélica y propaganda para la Unión Soviética. El origen de estos nefastos campos de concentración para genios se dio en 1934, cuando el ingeniero Leonid Ramzin y su grupo de trabajo fueran sentenciados y condenados a seguir trabajando como prisioneros bajo el estricto control de la policía secreta en un lugar conocido como Sharashka. En 1941 recibió el nombre de Cuarto Departamento Especial de la NKVD (policía secreta de la URSS). Los años serían casi interminables para los prisioneros allí confinados que, sólo tras la muerte de Stalin (1953), vieron sus condiciones revisadas y cerrado el campo. Los “crímenes” por los que estos genios eran enviados a la Sharashka eran irrisorios. El ingeniero Korolyov, por ejemplo, fue denunciado falsamente por su jefe, quien lo envidiaba inmensamente. En Siberia vivió en condiciones infrahumanas, perdió casi todos sus dientes, y sufrió un daño cardíaco irreparable. Solamente tras una fuerte presión por parte de un grupo de intelectuales soviéticos, su condena sería “aminorada”, y enviado a la Sharashka, donde, totalmente incomunicado de su familia y recluido en hacinamiento trabajó durante diecieocho horas diaras diseñando aviones de combate para Stalin. El trabajo era literalmente de esclavos, y el crédito de los descubrimientos conseguidos por los científicos prisioneros generalmente iba a los investigadores alineados o en buena relación con el Partido Comunista. Tras la muerte de Stalin y la finalización de la Sharashka, el estado intentaría mantener a dichos científicos dándoles todo tipo de comodidades.
EN NOMBRE DE ELLOS…José Chen Barría (Chiriquí, 1945), ex-contralor de la República, incursionó en el mundo de las letras en 2007 con la publicación de la novela En nombre de ellos. Se trata de una obra que sanciona ideas, creencias, prácticas, injusticias y toca las raíces profundas de la conciencia humana. Los personajes en En nombre de ellos, pueden ser identificados con cualquiera persona que busca construir su futuro basado en el sacrificio, dedicación, coraje y voluntad de triunfar, enfrentándose a los obstáculos que el sistema social impone a quienes desean liberarse del círculo de la pobreza. La novela es un encadenamiento de hechos que giran en torno a una humilde familia del campo que propicia la visión colectiva de una sociedad plagada de lacras: la manipulación política, la actitud complaciente de la Iglesia, el consumismo, la hipocresía, la discriminación en varios aspectos (étnico, económico y social), la degradación de la mujer en el matrimonio (de hecho y derecho) y la explotación laboral, entre otros males crónicos que aquejan a nuestra sociedad. De lectura fácil, lenguaje sencillo, entretiene, educa y concientiza.
CURIOSIDADES PANAMEÑAS…
La Reserva Biológica Altos de Campana es el primer parque nacional creado en Panamá, el 28 de junio de 1966. Tiene una extensión de 4,925 hectáreas y está ubicado a unos 60 km. de la ciudad de Panamá. El área protegida se alza desde los 400 m. de altitud, en su punto más bajo, hasta los 850 m. sobre el nivel del mar en el pico Campana. El parque es una extensión de la formación ígnea del volcán de El Valle de Antón, donde se pueden observar acantilados, campos de lavas, y otras manifestaciones que hablan de un pasado geológico de enorme intensidad. Las temperaturas oscilan en torno a los 24ºC y las precipitaciones superan los 2,500 mm cada año.
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