ROCIADOS POR LA BRUMA DEL QUI-QUI…
Diez años atrás nos regalaron una imagen del Chorro de Cerro Banco y en un viaje aéreo David-Panamá divisamos entre las nubes el cuerpo de agua empotrado en la Comarca Ngöbe-Buglé y lo captamos en una foto. Definitivamente era algo impresionante. Algún día esa cascada debía sumarse a nuestra lista de saltos documentados.
Así, el 3 de noviembre de 2009 emprendimos la jornada para conocer el anhelado chorro. Según nuestro guía, desde Sábalo (corregimiento de Boca del Monte, distrito de San Lorenzo) hasta nuestro objetivo tardaríamos unas dos horas, pero cruzar el zarzo sobre el río Fonseca a la altura de Paso Ganado, penetrar poco a poco por las tierras de Besikó hasta conquistar la cima del Pavón y descender hasta el caserío de Cerro Banco nos consumió cuatro horas a caballo. El espectáculo en el camino era fascinante: los valles labrados por el serpenteante río Fonseca, los cerros Patena, Pajoso, Gato, Bolote; también se distinguían enormes trozos del territorio devastados. Al sur, las llanuras de la vertiente del Pacífico y el tenue celeste del océano. Las nubes parecían colchones de algodón posados sobre la masa arbórea que convive con cientos de familias indígenas sumidas en la más absoluta de las pobrezas económicas.
Ya en Cerro Banco, los Marcucci nos sirvieron de guía para deslizarse por la ladera desde la cual se aprecia, en todo su esplendor, el Chorro de La Maestra, como también le denominan a la soberbia cascada, pues años atrás una educadora pereció en ese abismo. Resulta difícil calcular cuánto mide la caída del río Qui-Qui, porque así se llama la corriente que da vida al salto. Versiones locales aseguran que ciertos extranjeros la estimaron en 320 metros; de ser así, es una de las más altas del país, por no decir la superior. El volumen de agua es portentoso y el impacto que provoca al chocar con el lecho rocoso eleva una bruma que se observa a casi un kilómetro de distancia. Pero lo espectacular del paisaje no quedó ahí.
A pocos metros se localiza otro tesoro hídrico: el Salto de Romelio (bautizado así porque un morador con ese nombre perdió la vida en ese despeñadero). Su belleza también es arrobadora, no por el caudal del agua sino por su especial bifurcación y empotramiento en una mole rocosa que aflora en la montaña por la cual se desborda (quizás tiene más de 200 metros de alto). Después de contemplar esas maravillas de la naturaleza, retornamos a Sábalo bajo una fuerte lluvia. Nuestros anfitriones, los Cerrud Guerra, nos esperaban un poco preocupados, la mayoría de los exploradores se aventuran por esos parajes durante la estación seca, pero en este caso, obviamos la temporada de lluvias y sus riesgos para ir en pos de la majestuosidad del Chorro de Cerro Banco y su vecino, el Salto de Romelio.
PERSONAJES PANAMEÑOS….
Juan Antonio Gómez, nació en la ciudad de David, Chiriquí, el 6 de mayo de 1956. Licenciado en Filosofía y Letras y profesor de Español por la Universidad de Panamá. Magister en Docencia Universitaria. Ha realizado estudios de perfeccionamiento en Ecuador, México y España. Fundador de los colectivos de escritores “El gallo de oro” y “Umbral”, así como del grupo “Ataval”. Ha realizado adaptaciones teatrales de obras de autores nacionales e internacionales para el Grupo Tablas, dirigido por Norman Douglas: Loma ardiente y vestida de sol, Gamboa road gang , entre otras. En 1996 ganó el Concurso Nacional de Cuentos “César A. Candanedo”. En 2006 fue ganador del Premio Ramón H. Jurado en la categoría novela corta otorgado por la Asociación de Escritores de Panamá con su obra Cuenta saldada.
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